¿Qué diferencia hay entre migrar a la nube y ser cloud native?
Migrar a la nube (lift-and-shift) consiste en mover una aplicación existente a servidores cloud sin cambiar su arquitectura, por lo que mantiene sus limitaciones de escalado y resiliencia. Ser cloud native implica diseñar o rediseñar la aplicación con contenedores, microservicios y orquestación para aprovechar de verdad la elasticidad, la alta disponibilidad y el pago por uso de la nube. RAIL puede empezar con una migración y evolucionar progresivamente hacia un modelo cloud native.
¿En qué proveedor cloud trabaja RAIL?
Diseñamos y operamos sobre AWS, Google Cloud y Microsoft Azure. Como la base se apoya en contenedores y tecnologías estándar como Kubernetes y Terraform, reducimos el bloqueo de proveedor y podemos plantear estrategias multi-cloud o de portabilidad. La elección del proveedor depende de tus cargas, requisitos de residencia de datos en España o la UE, y del ecosistema que ya uses.
¿Cuánto cuesta un proyecto cloud native?
No trabajamos con tarifas cerradas porque el coste depende del alcance: una migración acotada de un servicio no es comparable con el rediseño de una plataforma multi-región. Tras una fase inicial de descubrimiento, presentamos una estimación por fases con entregables claros. Además aplicamos FinOps para que el gasto recurrente de infraestructura sea predecible y esté optimizado desde el inicio.
¿Cuánto tarda la migración a una arquitectura cloud native?
Depende del estado de partida y del alcance. Un servicio aislado puede containerizarse y desplegarse en pocas semanas, mientras que la transformación de un monolito grande se aborda de forma incremental durante varios meses para evitar riesgos. Trabajamos por iteraciones que aportan valor pronto, en lugar de una reescritura total de alto riesgo.
¿Cómo se garantiza la alta disponibilidad y la recuperación ante fallos?
Distribuimos las cargas entre varias zonas de disponibilidad y, cuando el negocio lo requiere, entre varias regiones, con balanceo y conmutación por error automática. Definimos contigo objetivos de RTO (tiempo de recuperación) y RPO (pérdida máxima de datos) y validamos el comportamiento con pruebas de fallo controladas para asegurar que el sistema se recupera como se espera.
¿Qué pasa con el mantenimiento después de la entrega?
Ofrecemos operación y soporte continuados: monitorización proactiva, actualizaciones de seguridad, gestión de parches de Kubernetes y optimización de costes. Gracias a la infraestructura como código y la observabilidad integrada, las incidencias se diagnostican rápido y los entornos se reconstruyen de forma reproducible, reduciendo el tiempo de resolución.